Inicio > Opinión > El caso Aday Ruiz
11 de June de 2009 - 00:14
EDITORIAL.- El grupo municipal de gobierno de Las Palmas de Gran Canaria está queriendo pasar de puntillas sobre la dimisión de Aday Ruíz. Parece un asunto molesto, de connotaciones oscuras, y demasiado cercano a los recientes ceses de Rodolfo Espino y Teresita Morales, que resisten de momento atrincherados en sus actas de concejal.
Sí el tema estuviera en clave de interpretación personal, podríamos decir que Aday Ruíz responde perfectamente al perfil habitual que gusta a la Presidenta de Compromiso por Gran Canaria Nardy Barrios. Avalado con su curriculum de prestación de servicios para el Club Inglés, parecía hecho del material moldeable y cómodo del que gusta rodearse a la Sra. Presidenta, muy celosa de que nadie le pueda hacer sombra. Pero como suele suceder en estos casos, nada más tocar poder y dar un salto espectacular para ser responsable de la Sociedad de Promoción de Las Palmas de Gran Canaria, nuestro hombre se dislocó y perdió el tino, superado por responsabilidades y status que le venían muy anchos. De la mano de su asesor de prensa José Agustín Hernández, personaje al que no hay que perder de vista, procedió a instalarse por cuenta propia, a despedir a buena parte de la estructura de la Sociedad de Promoción, y a colocar a personas de su confianza, todo ello con el apoyo explícito e inequívoco del resto del Gobierno Municipal.
El resultado al cabo del tiempo ha sido innegable: descontrol presupuestario, sin intento alguno de austeridad en capítulos como Carnaval o Dania Devora; abuso de gastos de representación, tirando de una tarjera Visa Oro de disposición personal; incremento galopante del déficit y supresión colateral del Festival de Teatro y Danza; y así un sinfín de peripecias, de silencios y demoras para no presentar justificaciones de gastos, hasta culminar en una situación de “ignorado paradero” que no ha sido obstáculo para presentar la dimisión, suponemos que a través de un fax.
El caso Aday Ruíz es una muestra clara de populismo chabacano de Compromiso por Gran Canaria y Nardy Barrios. Y no se puede soslayar esta parte del análisis, en la medida que afrontamos un subproducto político derivado de la crisis social, moral y política de Las Palmas de Gran Canaria. En este sentido convendría no olvidar la atormentada trayectoria política de la Sra. Barrios, desde sus inicios en el PP a su abandono para encabezar – con el aval clarividente de Román Rodríguez - la candidatura municipal de Coalición Canaria en 2003. Resulta chocante que su biografía en Internet, confeccionada por ella misma, omita la evidencia de haberse servido de CC para su reacomodo político, de la misma forma que insista, como siempre, en silenciar que nació en Santa Cruz de Tenerife. Circunstancia totalmente irreprochable, como es obvio, pero algo contradictoria con su discurso insularista.
A partir de estos ingredientes, con la presencia omnipresente de Nardy Barrios como exclusiva portavoz política, los acompañantes de turno en las listas electorales, de perfil medio-bajo, y Anchón en la trastienda, Compromiso sirve lo mismo para un fregado que para un barrido, y sustituye la total carencia de ideología e ideas por una hiperactividad, de genuina hormiga atómica de la política local, que no se priva de opinar de todo lo opinable o de apuntarse a un bombardeo si es preciso. Naturalmente la implantación de Compromiso tiene otras connotaciones, vinculadas a lo útil que resultan las plataformas populistas a determinados intereses políticos y mediáticos. El tratamiento que reciben en los medios, sin despreciar la tenacidad fanática de la Presidenta, obedece sin ningún tipo de duda a maniobras de esta naturaleza.
Aday Ruíz es un producto de esa factoría política, y su responsabilidad es la de Nardy Barrios y su Compromiso. Pero el tema va más allá y salpica al PSOE saavedriano que, desconfiando de sus propias filas, le dio entrada en el Gobierno Municipal, en una operación que ha desatado intrigas y odios soterrados entre los concejales socialistas y la Sra. Barrios. Con independencia de que se llegue al fondo de los hechos que motivan la dimisión de Aday Ruíz, se aclaren cuentas y dineros, y algunos rumores que apuntan a vinculaciones más graves, el caso Aday Ruíz ejemplifica los que viene sucediendo en la Ciudad. Una incapacidad insultante para gestionar el día a día, o para programar el futuro, convive con el populismo barato de Nardy Barrios que, al primer descuido, se transforma en un talante tramposo y robaperas. Todas las interpretaciones son posibles, y más datos están por llegar, pero que no cuenten con nuestra complicidad para pasar de puntillas sobre tanta mentira y miseria.
Como si se tratara de una ironía cruel, el último episodio de un Ayuntamiento que parece estar en crisis permanente, ha venido a ocurrir en el seno de la Sociedad de Promoción de Las Palmas de Gran Canaria, de la cual habría que esperar que fuera un estímulo de iniciativas para transmitir nuestra mejor imagen. Pero nada más allá de la realidad: un sinfín de criaturas de la noche, negra o blanca según se mire, de gente advenediza, usurpan nuestra dignidad y la imagen de una comunidad ciudadana que no merece el dudoso servicio de los que la gobiernan.
Nanda : Lo de Nardy no tiene nombre. Pero lo de José Agustín tampoco. Gran culpa de lo de Aday Ruíz, es responsabilidad de este asesor. Y no es la primera vez que el periodista mete en líos a sus jefes. Pregunten por donde ha pasado y por qué no quiere volver a su plaza en el Gobierno de Canarias. ¿por qué?
Inma: Cuando dimite Marcela, que enchufó a Victor Aleman y solo le interesa privatizar todo lo que se pone a su alcance.
Margarita: Este artículo está escrito con valentía, claridad y conocimientos. Su autor no lo firma, pero debiera hacerlo para poder felicitarlo anteponiendo su nombre. Muy bien. Felicitaciones.
administrador: Las editoriales son elaboraciones colectivas y por lo tanto no tienen firma individual. Gracias.
otro guillermo: Pues magnífico. Los editores en esto demuestran ser librepensadores y estar en disposición de una inspiración cargada de ideas claras y conocimiento profundo de la realidad.
Lucy Pérez: Biografía de José Agustín: jefe de prensa del PP época de Adelina de la Torre, jefe de prensa de Francisco Batllori (por este cargo entró en el gobierno canario y se quedó fijo sin oposición), jefe de prensa de Marcial Morales, tiempo libre con Agueda Montelongo. Tras los servicios a CC y PP por su relación con Nardy Barrios entra en el ayuntamiento con aspiraciones de llevar prensa de Saavedra. Todo esto con discurso progresista. ¡Excelente personaje para estudiar!
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