Inicio > Blogs > Entre el dolor y la rabia
26 de agosto de 2008 - 19:32
Luis León Barreto
26 de agosto de 2008 - 19:32
Entre el dolor tras una desgracia que nos ha golpeado en lo más hondo y la asunción del duelo media un largo camino. Dicen los psicólogos que tras la muerte de una persona cercana viene una primera fase de negación de los hechos, la sorpresa y el aturdimiento nos sobrepasan y nuestra mente no ace...
Entre el dolor tras una desgracia que nos ha golpeado en lo más hondo y la asunción del duelo media un largo camino. Dicen los psicólogos que tras la muerte de una persona cercana viene una primera fase de negación de los hechos, la sorpresa y el aturdimiento nos sobrepasan y nuestra mente no acepta la realidad. Tras horas de mucho dolor, que suponen un largo y arduo combate de nuestro interior, llegamos más tardíamente a la aceptación de los acontecimientos. Tras una desgracia por mucho que nos cueste hay que elaborar el duelo, es decir: la aceptación de la fatalidad. El duelo es un rito imprescindible, y no conviene retrasarlo demasiado puesto que a través del duelo llegamos a una cierta paz interior. Somos mortales, prestas a desvanecerse. La muerte siempre pasa rozando por nuestra piel. Pero en el caso del accidente de Madrid aparecen muchas preguntas en el aire. Se quiere hacer creer que el aborto del primer intento de despegue del avión no está relacionado con los acontecimientos posteriores. Con muchas interrogantes sobre la mesa, en el camino entre el dolor y el duelo se entrecruzan la resignación y la rabia. En la actual situación del transporte aéreo en el mundo parece evidente una degradación de los servicios de mantenimiento. Pilotos que han de ejercer de mecánicos, aviones anticuados que no se retiran del servicio pese a que se había anunciado lo contrario, y asimismo la actitud prepotente de los directivos de la compañía aérea componen un cóctel explosivo. Pues si un accidente es consecuencia de varias circunstancias adversas, en este caso el cúmulo de negligencias ha sido descomunal.
Para quienes vivimos en islas el avión es el invento más importante de la historia, nuestro cordón umbilical con el mundo. Pensemos la diferencia que existe entre los tiempos de Benito Pérez Galdós y los actuales. El famoso don Benito apenas vino un par de veces por nuestra tierra, ya que para hacerlo debía subirse en diligencias que atravesaban polvorosos caminos, incipientes líneas de tren entre algunas ciudades, barcos quejumbrosos que tardaban una enormidad desde Cádiz a nuestros puertos. Por eso ahora Barajas es una prolongación de nuestra casa. ¿Quiénes como los canarios patean sus pasillos, quiénes aceptan su caos organizativo, quiénes se exponen a retrasos sistemáticos de los vuelos y a pérdidas en la entrega de los equipajes con tal mansedumbre? La compañía Spanair y el ministerio de Fomento han de dar la cara afrontando sus responsabilidades. El deterioro de la calidad y fiabilidad del transporte aéreo de pasajeros es evidente, y ante tal degradación los poderes públicos han de aplicar con rigor la sagrada norma de que por encima de todo ha de primar la seguridad. Si ya había denuncias del sindicato de pilotos por las carencias organizativas y estructurales de la compañía, parece obvio que el gobierno de la nación ha de intervenir para que el desenlace de este lamentable accidente no se dilate ni caiga en el olvido.
Rosario Valcárcel: Entre el dolor y la rabia existe la esperanza. El no comprender al destino. La felicidad
Rosario Valcárcel: Disculpa Luis, lo envié sin terminar de escribir el mensaje.
La felicidad, la extraña felicidad que sienten los supervivientes.
Francisco Quevedo: Lo que no sé podrá comprender nunca es por qué pasan estas cosas. Qué convinación de fatalidades produce estas desgracias.
Por qué ocurren estas cosas a estas altura del siglo XXI.
Pero nada es tan malo que el no poder fiarnos unos de otros ,
ni de profesionales, ni de tecnicos, ni de empresarios, ni de políticos. Es lo más terrible de reparar. El medio no ayuda, los
medios menos, las personas bien poco, es consecuencia de las
campañas de intoxicación, sobre todo a partir del 11 - M.
Francisco Quevedo: Lo que no sé podrá comprender nunca es por qué pasan estas cosas. Qué convinación de fatalidades produce estas desgracias.
Por qué ocurren estas cosas a estas altura del siglo XXI.
Pero nada es tan malo que el no poder fiarnos unos de otros ,
ni de profesionales, ni de tecnicos, ni de empresarios, ni de políticos. Es lo más terrible de reparar. El medio no ayuda, los
medios menos, las personas bien poco, es consecuencia de las
campañas de intoxicación, sobre todo a partir del 11 - M.
Juan Francisco Santana Domíngu: El sufrimiento, estos días, ha sido enorme y seguirá siéndolo por mucho tiempo. Los que hemos perdido conocidos, amigas y, en mi caso, también a una brillante alumna, se nos hace muy duro, tremendamente duro y estoy intentando escribir algo pero las lágrimas y el dolor parece que, a modo de velo, se obstinan en borrarlo, posiblemente, para evitar más lágrimas. Un fortísimo abrazo y muchas gracias amigo Luis.
Las muertes de los cayucos, una catástrofe humanitaria.
José Castellano Arencibia
Contradicciones de un Gobierno “socialista” y “progresista”
Antonio Hernández Lobo
Alegaciones enviadas a la Consejera de Sanidad en referencia a la modificaión del decreto 212/2005
Fabio Bovi
Contra el poder, por la esperanza cargada de futuro.
Francisco González Tejera
| L | M | X | J | V | S | D |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 |
| 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 |
| 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 |
| 22 | 23 | 24 | 25 | 26 | 27 | 28 |
| 29 | 30 | 31 | 1 | 2 | 3 | 4 |
Anúnciese con nosotros.