Inicio > Sociedad > CajaCanarias promueve cursos de integración laboral para mujeres inmigrantes
14 de agosto de 2008 - 15:10

Provocar un cambio cultural en la mirada hacia la propia condición de inmigrante es el objetivo principal de los cursos de integración laboral para mujeres inmigrantes que organiza la ONG Cooperación Canarias América (Canamerica), y que son patrocinados por la Obra Social y Cultural de CajaCanarias, según explica la entidad en un comunicado de prensa.
El proyecto formativo, que consta de diez cursos, comenzó en junio y finaliza en octubre. En apenas dos meses ha beneficiado ya a cuarenta mujeres que reciben clases sobre áreas tan variadas como el protocolo y las relaciones públicas, la asesoría para la creación de empresas, la informática, los cuidados de la persona dependiente, la organización del hogar y la atención al cliente.
Las clases se imparten en la capital tinerfeña, en el Centro de Entidades del Voluntariado del Cabildo de Tenerife, en la calle Juan Rumeu García, 28; y en Arona, en concreto, en la avenida Antonio Domínguez, 5. Precisamente, a partir del 1 de septiembre, estos cursos se impartirán en el sur de Tenerife y en horario de tarde. Los ingresos por matrícula, cuyo coste oscila entre los 5 y 15 euros, se destinarán a nuevos proyectos de integración laboral.
Con su patrocinio y colaboración en esta iniciativa, la Obra Social y Cultural de CajaCanarias cumple uno de sus fines que se concreta en la colaboración con acciones altruistas que emprendan asociaciones sin ánimo de lucro cuyos integrantes dedican su tiempo a mejorar la calidad de vida de aquellos colectivos más desfavorecidos que residen en Canarias.
Por su parte, Canamerica tiene como objetivo la integración social de los inmigrantes procedentes de los países de Latinoamérica en la sociedad canaria. Para ello, facilita intercambios culturales y apoya al emigrante retornado, al igual que facilita el cauce para que los latinoamericanos que lo deseen regresen a sus países ante las actuales circunstancias de desaceleración económica.
No obstante, pese a esta crisis, Octavio Aguilera, responsable de la organización de los cursos, transmite a sus alumnas que en España existe un marco social e institucional propicio para generar empleo en el sector de personas dependientes, como la ayuda a domicilio, un servicio especialmente necesario para la población residente.
Aguilera se basa en la aparición de nuevas leyes de dependencia, igualdad, contra la violencia de género y pensiones mínimas, entre otras. Una coyuntura generada por el creciente envejecimiento poblacional, de ahí que anime a las inmigrantes no sólo a formarse, sino incluso a tener iniciativa empresarial y crear empleo en esta actividad.
Inestabilidad familiar y laboral
El perfil de las mujeres que han acudido a este plan de formación responde a una persona con inestabilidad laboral, bien por carencia de documentación o por inseguridad sociofamiliar. La mayoría proceden de países latinoamericanos y las edades oscilan entre los 20 y los 62 años. El objetivo es otorgarles la autonomía necesaria para propiciar su adaptación sociolaboral.
María es colombiana. Tiene 32 años y tres hijos a su cargo. Estudió educación preescolar en su país natal, pero al llegar a Tenerife tuvo que recurrir a la agricultura y la limpieza de hogar. Ahora sueña con homologar sus estudios y trabajar como educadora, mientras agradece este aprendizaje: “Estoy supercontenta porque es una forma de salir adelante. Me aporta mayor autoestima y superación personal, por lo que invito a otras mujeres a compartir esta experiencia”.
En los mismos términos se expresa la venezolana Xiomara, de 41 años, que actualmente vive en una casa de acogida. Padece dificultades económicas, además de inestabilidad familiar. “Esta oportunidad -declara- me ayuda anímicamente, además de que me permite aprender informática”. A su lado, también colombianas, y frente al ordenador, están las veinteañeras Zuly y Yamile, quienes consideran que las clases les permiten reforzar su búsqueda de trabajo.
El peso de la población inmigrante en Canarias es cada vez mayor, un hecho que justifica con creces la aplicación de políticas e iniciativas destinadas a la adaptación social y laboral de estas personas.
Y es que el crecimiento poblacional en las Islas se debe en gran medida al fenómeno de la inmigración, de ahí la necesidad de favorecer la cohesión social entre residentes e inmigrantes.
En concreto, la población extranjera en Canarias creció un 12, 5% en 2007. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), la población canaria ha crecido un 2,2% entre 2007 y 2008; mientras que los residentes extranjeros han pasado de 250.736 a 282.004 en ese periodo, por lo que suponen el 13,6% de la población del Archipiélago, un porcentaje superior a la media española, que se sitúa en un 11,3 por ciento.
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