11 de agosto de 2008 - 14:12
Montserrat Fillol
11 de agosto de 2008 - 14:12
Veo la espuma alejarse. Llevarse la ola e incluso la playa entera. La orilla se hace invisible. Y el horizonte es lo único que prevalece. El horizonte se ha llevado esta orilla e incluso se ha tragado el mar. Estás tan lejos que podría tocart...
Veo la espuma alejarse. Llevarse la ola e incluso la playa entera. La orilla se hace invisible. Y el horizonte es lo único que prevalece. El horizonte se ha llevado esta orilla e incluso se ha tragado el mar. Estás tan lejos que podría tocarte. Tanto que la isla entera se desplaza hasta ti. Sé que la isla se desplaza en el mar. Se aleja de su núcleo volcánico. Un cordón umbilical en medio del Atlántico. No he salido de la isla, ni saldré nunca. Porque la isla va conmigo a todos sitios. Dicen que la isla está lejos, pero no es así. La isla es el horizonte en sí mismo. Una línea que separa lo que soy del mundo. Esta tarde espero que la ola vuelva y me devuelva tus besos. Esperaré hasta que anochezca porque la isla es así. Serena y oscura. La isla sólo acontece en la espera. Al fin y al cabo, es un trozo de tierra perdido en el mar. Pero nada de lo que a ella le sucede es ajeno. No hablo de sus cambios inevitables, sino de sus diminutos movimientos en la bruma, en la tormenta, en la calima y en pleno día de luz amenazante. En cada una de sus “envolturas” su cuerpo se envuelve de forma sugerente. Y nada atenaza sus rodillas de piedra para salir volando y ahuyentar todos los patos de hule de la playa, y llevarse por delante todas las toallas y sombrillas. La isla a veces huye de sí misma para volverse transparente y desaparecer, y entonces sé que todo lo que se lleva consigo, nada menos que el mar y su orilla. Y me quedo sola pensando en esa soledad blanca que se parece a otras igual de inquietantes. Me quedo suspendida en ese vacío, (menos vacío que ningún otro) y es por decir también que la isla acontece en su vacío. En su propia desnudez de isla aparece aún más traslúcida. Y entonces veo su pequeña estructura ósea, sus brazos tórridos de juncos, y sus enormes ojos abiertos. La isla es un faro en el mar, que vuelve loco a quien la puebla con apasionamiento. Porque no se puede querer tanto, ni tan poco a lo que no existe. La isla sólo existe cuando ella quiere. Es caprichosa en su noble discurrir en el tiempo. Nadie ni nada puede detenerla. En su azarosa brújula no ha dispuesto un norte o un sur. Sólo así a la deriva quedan al descubierto todos sus descubrimientos, sus intentos fallidos por ser isla, inútilmente revelados al horizonte.
Las muertes de los cayucos, una catástrofe humanitaria.
José Castellano Arencibia
Contradicciones de un Gobierno “socialista” y “progresista”
Antonio Hernández Lobo
Alegaciones enviadas a la Consejera de Sanidad en referencia a la modificaión del decreto 212/2005
Fabio Bovi
Contra el poder, por la esperanza cargada de futuro.
Francisco González Tejera
| L | M | X | J | V | S | D |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 |
| 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 |
| 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 |
| 22 | 23 | 24 | 25 | 26 | 27 | 28 |
| 29 | 30 | 31 | 1 | 2 | 3 | 4 |
Anúnciese con nosotros.