Inicio > Cultura > Devuelven "la voz" a maestras que trabajaron entre la pobreza y la discriminación
06 de junio de 2008 - 15:12

La catedrática Teresa González ha recuperado la historia de las maestras canarias en "La voz del olvido", una crónica de cómo estas mujeres lucharon contra la precariedad y el analfabetismo y también fueron discriminadas, pues estaba mal visto que "durmieran solas" y, al igual que a los docentes masculinos, se les exigía un certificado de buena conducta.
Teresa González, catedrática de Historia de la Educación en la Universidad de La Laguna, señala en una entrevista a Efe que para escribir "La voz del olvido" ha hablado con maestras de entre 60 y 90 años para sacar a la luz la historia de unas mujeres que han sido "ignoradas y desplazadas, y hemos indagado en sus recuerdos para conocer la realidad escolar cotidiana marginada".
Algunos de los testimonios proceden de maestras que estudiaron Magisterio en 1914, en la II República, y el franquismo, y las historias se extienden hasta finales del franquismo.
"La voz del olvido. Maestras de ayer", editada por Anroart Ediciones con el apoyo del Instituto Canario de la Mujer, pretende aportar datos sobre las carencias y limitaciones de la educación en Canarias y ver cómo se plasmaba en las islas, sobre todo en el mundo rural y en pueblos alejados, las "leyes dictadas en Madrid".
Teresa González precisa que "La voz del olvido" le ha exigido mucha dedicación pero no es un estudio exhaustivo, es preciso seguir rastreando en la Memoria, "porque queda mucho por indagar y es de justicia que se complete".
"En Canarias hay mucho por investigar, se pueden alumbrar rasgos importantes sobre la realidad de la escuela, las dificultades y cómo las maestras contribuyeron a mejorar el nivel cultural y a erradicar grandes lacras como el analfabetismo", señala.
”Referente, un modelo de mujer”
En Canarias el papel de las maestras "traspasó los muros de la escuela" y se implicaron en lo cotidiano de los pueblos, en la orientación de las familias y fueron "consejeras" de sus alumnas, que consultaban por ejemplo cómo vestirse o peinarse o establecer relaciones con el otro sexo.
Las maestras eran un "referente, un modelo de mujer" y marcaron una pauta al mostrar una forma de comportarse distinta a la del mundo rural, pero también sufrieron discriminación por su género, pues se les exigía muy buena conducta y que cumplieran con el estereotipo femenino de "decencia, respeto, buen hacer y orden".
Si una maestra vivía sola, debía dormir acompañada de una niña o una jovencita porque estaba mal visto que lo hicieran solas y durante el franquismo se les pedía un certificado de buena conducta que debían emitir el párroco y la Guardia Civil, preceptivo también para acceder a los estudios, lo que impidió que muchas hijas de republicanos o desafectas al régimen estudiasen Magisterio.
En muchos casos esas mujeres vivieron en condiciones muy precarias y sin comodidades, sin luz eléctrica ni cuarto de baño, en pueblos con pistas de tierra y adonde llegaban a lomos de burro, en una época de salarios míseros y en la que ni siquiera se cubrían las bajas por enfermedad o maternidad.
Para muchas generaciones de niñas las maestras fueron "la única luz", ya que les enseñaban a coser, a hacer trabajos manuales y hábitos de higiene.
Algunas, viendo que las familias eran humildes y sus hijas iban sucias y malvestidas, les sugieren confeccionar un "baby" a modo de uniforme, para que al menos en la escuela, fuesen "iguales".
Entre las maestras entrevistadas por Teresa González es bastante común el comentario acerca de la falta de higiene, pues la gente, sobre todo en el campo, iba "muy sucia, incluso con piojos, y costaba mucho que cambiasen sus hábitos de higiene, cuando sólo se bañaban para las fiestas y se mudaban poco de ropa".
Este cambio de hábitos "fue una lucha" igual que no casar a las jovencitas con 14 o 15 años, lo que, según los padres, se hacía "para que no ocurriera una desgracia", y a veces les concertaban matrimonios con hombres que regresaban de la emigración y eran veinte años mayores.
Si el turismo se deslocaliza…¿morimos, “quemamos” otro territorio o nos transformamos?
Edu William
El Secreto de las Cartas de Piedra...y otros cuentos de Artenara
Rosario Valcárcel
¿Estrategias y Propuestas de Viabilidad de Guaguas Municipales?
José Castellano Arencibia
| L | M | X | J | V | S | D |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 27 | 28 | 29 | 30 | 31 | 1 | 2 |
| 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 |
| 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 |
| 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 |
| 24 | 25 | 26 | 27 | 28 | 29 | 30 |
Anúnciese con nosotros.