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19 de marzo de 2007
Por Jorge Rodríguez Díaz
Este pasado fin de semana he leído con tristeza, decepción y vergüenza ajena las críticas que sobre el profesorado de la ULPGC se han vertido en la prensa tras el debate entre candidatos a rector que se celebró el viernes. Ciertamente, en ese acto se puso de manifiesto una actitud que deja mucho que desear por parte de ciertos profesionales de nuestra primera institución docente e investigadora. Al parecer, a algunos sólo les preocupa los descuentos por hacer huelga, las subidas salariales y las prejubilaciones, y no asuntos tan trascendentes como mejorar la producción científica, las relaciones con las empresas, insertar a los estudiantes en el mundo laboral o la incorporación al espacio europeo de educación superior.
Es realmente lamentable la imagen que se ha transmitido a la sociedad canaria de un cuerpo de profesores en su mayoría dedicados a su trabajo y comprometidos con la Universidad, pues me resisto a creer que los asistentes al acto organizado por ACAPIUN representen a la mayoría del profesorado, o al menos así lo espero. Más bien, 'es posible' que representen a ‘otra universidad’. A la universidad de la demagogia y de la vida fácil y cómoda, a la que se ilusiona con promesas como la devolución automática de todos los descuentos por la huelga o con la funcionarización inmediata de todo el personal interino, propuestas de dudosa legalidad que ha planteado alguna candidatura.
En términos políticos, puede que representen a los que quieren a “CC fuera de la ULPGC”, como reza una vergonzosa pintada gigante a la entrada del campus, para animar unas elecciones en las que, paradójicamente, no se presenta ningún candidato a rector/a o a gerente que sea militante o simpatizante de Coalición Canaria y que, sin embargo, sí se presentan algunos con significadas vinculaciones a otros partidos, especialmente el PSOE, lo cual me parece legítimo y no tendría nada que objetar, si no fuera por la pertinaz estrategia demagógica de que hacen gala algunos que quieren aparentar lo que no son y sembrar injustificadas sospechas sobre los demás y, lo que es aún peor, sobre la institución.
Por otra parte, me llama la atención que nadie en la Universidad se haya hecho eco del debate que está teniendo lugar sobre el nodo de supercomputación de Canarias, o mejor dicho, sí que alguien se ha pronunciado, un miembro de la ejecutiva del PSOE, que lo ha hecho para respaldar la postura del Ministerio, faltaría más, y, de paso, acusarme de ignorante y oportunista. Cosas de la vida.
Lo del supercomputador canario no es una cuestión trivial, en este asunto confluyen dos aspectos de trascendental relevancia para nuestro futuro. Por una parte, la insistencia del Ministerio en implantar un modelo de gestión centralizado de las instalaciones de I+D -como si no hubiéramos avanzado en el estado de las autonomías o no se confiara en la capacidad de algunas comunidades para gestionar los recursos; en Cataluña sí, cómo no-. Por otro lado está en juego una parte significativa del potencial investigador y de desarrollo tecnológico de los organismos y empresas canarias, al negárseles el acceso privilegiado a esta potente herramienta, con la que sí cuentan otras comunidades (las mimadas por el Gobierno central).
La respuesta por parte de las fuerzas centralistas ha sido la misma que en otros muchos casos, la de siempre. Esto es, intentar trasformar un conflicto de competencias entre la Comunidad Autónoma y el Gobierno Central en una disputa entre islas o entre instituciones canarias (de hecho, han intentado enfrentarme a mis paisanos palmeros. No lo conseguirán). Otra vez el ‘divide y vencerás’. Pues no, entérense, señores centralistas, lo único que está en disputa es que todas las instituciones canarias de I+D, públicas o privadas, tengan la posibilidad de acceder directamente a los servicios de supercomputación en la parte de cuota de uso que le corresponde a Canarias, y que esta cuota se administre aquí, en nuestra tierra.
En definitiva, que me gusta el actual modelo de gestión de la ULPGC, y no el otro por muy posible que sea. Y no me gusta el modelo de gestión del supercomputador que nos quiere imponer el Ministerio, y sí otro menos centralista y más participativo.
Es una Pena
Noray: Creo que una vez mas no existe un compromiso serio con lo que entiendo debe de ser uno de los pilares de la sociedad canaria del futuro, una sociedad basada en conocimiento. El tema del supercomputador es muy sangrante y grave, espero que el gobierno de canarias al igual que se ha hecho en otras comunidades reacione, los empresarios que impulsamos el sector estamos dispuestos a ir juntos de la mano para tener una RED CANARIA DE SUPERCOMPUTACION
(Fecanet)
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