Inicio > Blogs

26 de enero de 2007
Por Marta Leonor Vidal García
“En los últimos decenios, el interés por los ayunadores ha disminuido muchísimo. Antes era un buen negocio organizar grandes exhibiciones de este género como espectáculo independiente, cosa que hoy, en cambio, es imposible del todo. Eran otros los tiempos. Entonces, toda la ciudad se ocupaba del ayunador; aumentaba su interés a cada día de ayuno; todos querían verlo siquiera una vez al día; en los últimos del ayuno no faltaba quien se estuviera días enteros sentado ante la pequeña jaula del ayunador; había, además, exhibiciones nocturnas, cuyo efecto era realzado por medio de antorchas; en los días buenos, se sacaba la jaula al aire libre, y era entonces cuando les mostraban el ayunador a los niños[...].
Aparte de los espectadores que sin cesar se renovaban, había allí vigilantes permanentes, designados por el público (los cuales, y no deja de ser curioso, solían ser carniceros); siempre debían estar tres al mismo tiempo, y tenían la misión de observar día y noche al ayunador para evitar que, por cualquier recóndito método, pudiera tomar alimento. Pero esto era sólo una formalidad introducida para tranquilidad de las masas, pues los iniciados sabían muy bien que el ayunador, durante el tiempo del ayuno, en ninguna circunstancia, ni aun a la fuerza, tomaría la más mínima porción de alimento; el honor de su profesión se lo prohibía. […].”
Frank Kafka “Un artista del hambre” (1924)
Tenía casi olvidado este relato de Kafka, que me recordó un compañero de trabajo, cuando le comentaba el montaje de “La Metamorfosis” de La Fura dels Baus, en el Teatro Cuyás estos días.
El relato cuenta como un hombre quiere hacer del sufrimiento del hambre un arte, haciéndose enjaular y ser mostrado como una atracción, entrando en una fanática espiral de narcisismo que lo acaba convirtiendo en cautivo espectador de su propia aniquilación física (“…estaba fanáticamente enamorado de su hambre”). A medida que el espectáculo pierde novedad e interés para el público, el ayunador acaba olvidado de todos en un rincón de un circo al lado de las cuadras, invisible hasta la auto inmolación.
"Kafkiano" ya es un adjetivo consolidado y ya recogido en el Diccionario de la Real Academia, para definir realidades angustiosas por absurdas, arbitarias; irracionalidades racionalizadas.
Pero la realidad a menudo supera al arte y el relato me trajo a la mente dos noticias recientes:
Hace unos días en Estados Unidos, una mujer murió por beber demasiado líquido tras competir en un concurso que organizó una conocida emisora de radio para ver cuánta agua podían beber los participantes sin ir al baño. El exceso de agua produjo hinchazón cerebral y una muerte muy dolorosa, que fue el precio que pagó esta mujer por el premio de una consola de videojuegos Nintendo Wii.
Recientemente la Consejería de Sanidad y Consumo de la Comunidad de Madrid interpuso en el Juzgado una demanda para paralizar la convocatoria, a través de Internet, de un "concurso" de una página web para perder peso de forma drástica en un plazo de 14 días que invitaba a participar masivamente sin excluir ningún colectivo especialmente vulnerable, como menores de edad, adolescentes o personas que padecen trastornos del comportamiento alimentario, premiando a quien adelgazase más en este plazo de tiempo. Entre las aberraciones del "concurso", la puntuación progresiva del ayuno: de los 2 puntos a quienes consumieran entre 751 y 850 kilocalorías por día; a 9 puntos para los que aguantasen entre 150 y 50 kilocalorías por día; y los 10 puntos para todos los que lograran permanecer 24 horas sin comer. Afortunadamente parece que como medida cautelar la página ha sido clausurada.
Kafka no vio “Freaks” de Tod Browning, ni conocía la anorexia, ni la telebasura, ni los “realitys”(en breve nos llega un "concurso" de operaciones de cirugía estética en directo..), ni los efectos perversos de internet, pero no me negarán que el relato angustioso y horrendo no da juego hoy en una sociedad en la que lo escandaloso y lo humillante a cualquier precio, la explotación del sufrimiento, de la degradación sin límites se ha convertido en el estándar de la industria de los medios de comunicación y del entretenimiento en el audiovisual.
Ahí les dejo el enlace del relato "Un artista del hambre" http://www.literatura.us/idiomas/fk_hambre.html
Y los que no hayan visto la adaptación de “La Metamorfosis” de La Fura dels Baus ya saben que tienen tiempo hasta el 28 de enero: http://www.teatrocuyas.com/
Si el turismo se deslocaliza…¿morimos, “quemamos” otro territorio o nos transformamos?
Edu William
¿Estrategias y Propuestas de Viabilidad de Guaguas Municipales?
José Castellano Arencibia
| L | M | X | J | V | S | D |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 27 | 28 | 29 | 30 | 31 | 1 | 2 |
| 3 | 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 |
| 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 |
| 17 | 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 |
| 24 | 25 | 26 | 27 | 28 | 29 | 30 |
Anúnciese con nosotros.