Inicio > Blogs

25 de noviembre de 2006
Por Jorge Rodríguez Díaz
A la hora de impulsar un cambio de rumbo de la economía canaria, no sólo es necesario actuar sobre los aspectos duros o tangibles de la economía, como las infraestructuras o el sistema ciencia-tecnología-empresa, sino que también es necesario promover un cambio sociocultural. Son los aspectos más suaves del cambio, pero que sin duda resultan imprescindibles.
Así, en primer lugar, necesitamos contar con el convencimiento de todos los empresarios de que la innovación y la mejora continua de la calidad no son una moda pasajera, sino una cuestión de supervivencia a largo plazo, con independencia del sector o la dimensión de la empresa.
También necesitamos promover la emprendeduría como valor social, pues en la cultura hispana -y más acentuadamente en la cultura canaria- la emprendeduría no está suficientemente valorada. Emprender una iniciativa empresarial novedosa debe dejar de ser considerada como una aventura de riesgo social. Tenemos que apoyar iniciativas que, por una parte, estimulen a los emprendedores latentes y, por otra, reduzcan el rechazo social al fracaso, puesto que éste es fuente de aprendizaje. Al mismo tiempo, es necesario generar confianza entre los empresarios hacia nuevas iniciativas ajenas a los sectores tradicionales y atraer a nuestro territorio emprendedores de otras partes del mundo, con apoyo de capital y de socios tecnológicos canarios, que ejemplifiquen que emprender puede llegar a ser muy rentable y, con ello, construir un modelo de vida alternativo al empleo estable o al funcionariado.
Por otro lado, es necesario lograr que los nuevos factores productivos -como el conocimiento, la tecnología o la capacidad de asumir riesgos- sean socialmente valorados, ligándolos a valores tradicionales como el esfuerzo y el sacrificio que nos enseñaron nuestros padres, aunque ahora más volcados hacia la creatividad intelectual que a la laboriosidad manual, y vinculados a una actividad económica en Canarias, pues ya no necesitamos salir a trabajar al extranjero para demostrar que tenemos capacidades, sino que debemos salir para vender nuestros productos.
Finalmente, es necesario impulsar el desarrollo de un nuevo movimiento empresarial. Hemos heredado de la Dictadura y del modo que se hizo la transición en las organizaciones empresariales un movimiento empresarial poco desarrollado y con planteamientos verticales y corporativos. No sólo es necesario profundizar en la auténtica democratización del movimiento empresarial, sino que es imprescindible reorientar sus objetivos y su razón de ser. Es de vital importancia potenciar nuevos conceptos como las agrupaciones de empresas innovadoras (clusters), más basadas en las interrelaciones de sus cadenas de valor que en objetivos proteccionistas de un sector; la “co-ompetencia” entre empresas, es decir, cooperar para mejorar la competitividad de un determinado sector frente al mercado global; la paulatina sustitución de las políticas de subvenciones directas por otras de mejora de las condiciones para el fomento de la competitividad sectorial; y las alianzas público-privadas, como los centros tecnológicos mixtos, donde a las demandas y necesidades de las empresas se les añada la capacidad del sector público en materia de investigación y desarrollo tecnológico.
Estos cambios, aunque suaves, no dejan de ser imprescindibles y no pueden quedar en una mera operación de maquillaje. Es tan obvio como que si cambiamos una furgoneta por un avión necesitaremos cambiar la actitud y en muchos casos la aptitud de las personas que gestionan, manejan y usan el nuevo sistema de transporte.
¿Estrategias y Propuestas de Viabilidad de Guaguas Municipales?
José Castellano Arencibia
| L | M | X | J | V | S | D |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 28 | 29 | 30 | 31 | 1 | 2 | 3 |
| 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 |
| 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 |
| 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 |
| 25 | 26 | 27 | 28 | 29 | 30 | 31 |
Anúnciese con nosotros.