Las ninfas de la cigarra viven dentro de la tierra de 4 a 17 años (dependiendo de la especie) y se alimentan de la savia de las raíces. Es difícil imaginar una paciencia similar en el ser humano. Claro por eso la cigarra es la cigarra, o conocida también como chicharra en países como Nicaragua y Venezuela. Y cada especie tiene lo suyo. Sin embargo, albergo la esplendorosa posibilidad de que quizás también en la especie sapiens somos capaces de esperar a que se de un cambio. Y que quizás de una manera secreta y casi inesperada toda esa capacidad o habilidad en el interior podamos desplegarlo después de esperar una eternidad. Y simplemente es una cuestión de intuición (¿genética?) saber cuál es el momento ideal para desplegarlo. Y que quizás una vez que lo vemos así de claro se convierte en una metamorfosis resplandeciente.
Por decir algo hay cárceles del alma tan bien construidas que no somos capaces de percibir durante mucho tiempo. Cárceles con todas las comodidades e incluso cuidadas con mimo, pero que cercan y comprimen el espíritu. Quizás suene extraño decir, que la intuición sabia lleva a explorar la soledad con uno mismo, a huir un poco del ruido exterior y a entrar en el umbral de serenidad anhelado. Todo lo contrario a que sucede con los reclamos de la sociedad moderna. Lejos de lo que pudiera sonar a misticismo o a vida ascética, es simplemente el cambio deseado. Hay algo que podemos intuir en los cambios interiores y que es como el canto de la cigarra. Esperar tanto tiempo para ver un amanecer, tanto tiempo para ser libre, tanto tiempo para aparearse. El apareamiento además en la cigarra tiene lugar durante los meses cálidos, aunque la época varía según la especie y la región. Sigue pareciéndome curioso que a veces los cambios sean tan sumamente lentos. Y que al igual que las cigarras, una vez superada la metamorfosis del alma, en una misma época se produzca un fenómeno sonoro peculiar, y durante las dos primeras semanas se produzca un canto ensordecedor.
César: Algunas cigarras (humanos) no creen en esas cárceles (incubadoras)interiores en las cuales se hallan casi presos, otros creen haber salido y vivir en el mundo real cuando aún no han roto siquiera la cascara del huevo...
Gracias por expresar parte de lo inexpresable, o tal vez, inaudible...
Gracias de nuevo