Inicio > Blogs > Mi espacio de opinión > Almuerzo con tropezones

15 de marzo de 2008
Por Juan Francisco Santana Dominguez
Este mediodía me desplace a almorzar a un restaurante en el que me atienden de maravilla y en el que me siento bastante a gusto. Todo estaba transcurriendo con normalidad en la acogedora barra, a pesar de que los tres empresarios, que se encontraban a mi lado, se empeñaron en difundir, a diestro y siniestro, su pasado voto electoral, parece que les apetecía cantar a los cuatro vientos sus opciones políticas, con todo detalle, dando lecciones magistrales de cómo se debe votar, a su estilo, pero despotricando de aquellos que lo hicieran de forma diferenciada con respecto a sus preferencias. Bueno, me dije, pudiera ser peor, pero estaba muy equivocado, lo peor estaba por venir.
Estamos, por desgracia, abocados, en multitud de ocasiones, a escuchar desagradables conversaciones que versan sobre aventuras, chistes, chismorreos, opiniones vejatorias en contra de mujeres, razas, colores de piel, lesbianas, homosexuales, opciones políticas, formas de entender la religión…que siempre, parece ser a propósito, se dan muy cerca nuestro. ¡Otro almuerzo con tropezones! ¡Qué mala suerte! Resistimos, a duras penas, sus embestidas, sintiéndonos corneados y oprimidos pero a la vez con el deseo de mandar a callar o a invitarles a que cambien de tema pero el poder de la democracia y la tolerancia es tan grande que, por mor del respeto y las buenas maneras, intentas hacer oídos sordos a cuestiones que te dañan en lo más hondo. Lo cierto es que lo que les voy a relatar es un infame ejemplo de intolerancia y bravuconería.
Debemos volver a la mencionada conversación. De repente entró en el restaurante un joven discapacitado, vendiendo unos pocos boletos que le quedaban para la jornada del día. No voy a especificar de qué boletos se trataba pero la variedad no es tanta para poder hacernos una idea. Se entabló una conversación y uno de ellos se lanzó a comprar una tira, especificando que el chico se lo merecía. Se le preguntó en que querría trabajar y contestó, sin dudarlo un momento, que en el Ayuntamiento. Y comenzó la salida de tono, la grosería, la falta de educación y de principios, un irrespetuoso lenguaje, totalmente inadecuado…escucharles fue un auténtico sufrimiento.
Uno de aquellos hombres, ¿debo decir hombres o bocazas?, le explicó, al chico deficiente, claramente y de forma tajante cómo podía acceder al trabajo en el Ayuntamiento: ¡Debes trabajarte el mariconeo! Al principio el chico no entendió y preguntó, un poco desconcertado, se le explicó con todo tipo de detalles. Se comenzaba un ataque feroz a determinados políticos, incidiendo en las diferencias sexuales, las típicas manifestaciones de una sociedad embrutecida y poco respetuosa, me parecía que había dado un pasito atrás en el tiempo, aunque se sigue, en buen número, con este tipo de manifestaciones que sólo disminuyen al que las pronuncia, a pesar de que, en su necedad, se crea el gracioso, aunque simplemente se trate del descerebrado de turno.
Consiguieron entusiasmar al muchacho y se le compró los once boletos que le quedaban. Ya el joven había conseguido completar, con éxito, su jornada laboral. Sin el problema de la venta se sumó a la vil y grosera tertulia, yo diría al triste espectáculo propio de este tipo de gente que nada respeta y busca la carcajada de los que por su lado pasan. Y empezaron a caer nombres, a relacionar la homosexualidad con determinadas opciones políticas, se mofaban, acentuaban el desprestigio y los llamaban “maricones de mierda”. En este claro ejercicio de homofobia e izquierdofobia se terminó ligando la homosexualidad con el partido más votado y la gesta fue coronada con la soltura del chico, que en su desconocimiento, ponía ejemplos de “maricones”, a pecho henchido, a diestro y siniestro. ¡Qué pena que algunas personas se esfuercen en demostrar su nula capacidad de tolerancia y su amor al payasismo! ¿Cómo es posible que se mezcle en este vil proceder a un joven disminuido?
Pensaba que se me había fastidiado la tarde, pero me equivoqué, esta vez con satisfacción, porque me esperaba un resto de jornada repleto de sensaciones y vibraciones positivas. El abrazo, emocionado y sentido, de mutuo agradecimiento entre el docente y el discente. Educar y recibir respuestas plagadas de valores es todo un regalo, una forma de sentirte totalmente satisfecho y convencido que el respeto, en general, y a las diferencias, en particular, es posible.
Ramon A Olivera: ...siempre se dice que quien descalifica a los demás de esta manera se descalifica a si mismo. Y es verdad. La pena es que no se pueda hacer público los nombres de estas personas, ni lo pido ni muchísimo menos, para que seamos mas ante quienes se queden descalificados y no solo ante el autor de este articulo donde relata su experiencia. Seguro que les pasaria lo mismo que al alcalde de N York
Rosario Valcárcel: Mi madre decía: que a los niños que decían "palabras" había que lavarles la boca. Hoy habría que poner muchas lavadoras y meter muchas bocas.
Ramón Soto: Desgraciadamente existen muchos capullos fustrados como los que tú describes, pero afortunadamente nos queda el saber que comentarios de burros no llegan al Cielo o como decia un amigo mio; a palabras eléctricas oidos desenchufados. Y que me perdonen los burros por la comparación con semejantes elementos.
Un saludo.
Contradicciones de un Gobierno “socialista” y “progresista”
Antonio Hernández Lobo
Alegaciones enviadas a la Consejera de Sanidad en referencia a la modificaión del decreto 212/2005
Fabio Bovi
Contra el poder, por la esperanza cargada de futuro.
Francisco González Tejera
Si el turismo se deslocaliza…¿morimos, “quemamos” otro territorio o nos transformamos?
Edu William
¿Estrategias y Propuestas de Viabilidad de Guaguas Municipales?
José Castellano Arencibia
| L | M | X | J | V | S | D |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 |
| 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 |
| 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 |
| 22 | 23 | 24 | 25 | 26 | 27 | 28 |
| 29 | 30 | 31 | 1 | 2 | 3 | 4 |
Anúnciese con nosotros.