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01 de enero de 2008
Por Olmo Alvarez de la Nuez
Pues sí, resulta que acerté. Asombradito estoy conmigo mismo. Lo dije hace dos meses en este blog y se está cumpliendo: “Jerónimo se desinfla”.
Los que me conocen saben que casi nunca acierto. Y la verdad es que aunque me duela, he llegado a convencerme de ello. Pero esta vez resulta que no.
Cuando planteo algo sobre el Ayuntamiento, el comentario más cariñoso de amigos próximos es el de “son las cosas de Olmo”. También los hay que me reprochan “seguir tan flipado como siempre”. Otros más hirientes, diagnostican mi condición de “histriónico”. A estos últimos “dedico” este artículo. Sin retranca, que no hay que perder el humor.
Insisto: esta vez acerté. Y al ser tan poco frecuente este hecho, les ruego me permitan que “me la eche un poco”.
A los cien primeros días del nuevo gobierno municipal me atreví a vaticinar, tras analizar “el caminar de la perrita”, que el Alcalde “iba proa al marisco”.
Recordé que propuso meter la Base Naval en el espacio protegido de La Isleta; que lanzó la idea de construir macro-edificios de ni se sabe cuantas plantas en la zona de Escaleritas, la de mayor densidad de población de toda la Ciudad; que jugó a insularista festejando la División Provincial; que levantó el fantasma del fundamentalismo islamista, alarmando sobre un Sahara independiente de Marruecos; que se unió a los reaccionarios hispanos en su acoso a la Ley de la Memoria Histórica, lanzando la patujada de que “no es bueno hurgar en el pasado”; que siguió con el derroche de las arcas municipales, contratando con sueldos millonarios a “leales del partido” como secretarios particulares, asesores de dudosa valía, escoltas y directores de gobierno, arrinconando a solventes técnicos municipales, que aunque no todos lo son, sí que los hay y muchos; etc, etc.
Y a día de hoy, la situación de Saavedra no puede ser más desesperada, ni más desesperante.
Su primera teniente de Alcalde, Teresa Morales, ya no está con él. La desautorizó ante su jefe de gabinete y eso “rompió la magia que había”.
Su gran fichaje como Director de Urbanismo se le acaba de ir. Y dice marcharse desmoralizado y echándole en cara que las cosas podían ir mucho mejor de lo que van.
Salvo el periódico “La Provincia”, los medios de comunicación que hasta hace poco le fueron afines, comienzan a “oler a chamusquina” y muestran brotes de virulencia. Hasta el “Canarias ahora” empieza a bramar.
Los funcionarios municipales no le perdonan la vejación que les ha inferido al catalogarlos como de “escasa cualificación”.
Sus dos únicas propuestas realizadas hasta el momento, a saber, la elaboración del “Plan Estratégico de la Ciudad” y la convocatoria de “concurso de ideas para la ordenación del litoral”, empiezan a ser tildadas como operaciones de “marketing hueco”, diseñadas por el “comunicólogo” de publicidad y propaganda que se trajo de Sevilla como jefe de gabinete.
Comienza a generalizarse el resquemor de los sectores progresistas del planeamiento y ordenación del territorio que le apoyaron en las elecciones, al ver que no se les dan posibilidades de participación y sobre todo, al constatar la nula capacidad de liderazgo social del Ayuntamiento.
Sobre la empresa municipal de Guaguas pende la aplicación de la Ley Concursal, dado su estado de quiebra técnica. El aislamiento de Saavedra de las demás administraciones –la autonómica es evidente, pero también la estatal- hace temer lo peor sobre el futuro de ella.
A Saavedra no se le respeta, o si se quiere, no se le teme. Ni en el Gobierno de Canarias ni en el del Estado. Y algo de culpa tendrá en ello, por cuanto que eso no se lo hacen a su compañero de partido y Presidente del Cabildo grancanario, José Miguel Pérez, al menos en la Administración Central.
Jerónimo fue un débil Presidente de Canarias, a quien su escasa habilidad y energía para reclamar lo que a esta tierra le correspondía frente al Ministro Solchaga, le costó el cargo. Las cosas ahora pueden ser bastante similares.
Es horrible, pero tengo la sensación de que el atolondramiento que muestra Saavedra, lo hace parecerse cada vez más a alcaldes anteriores como José Vicente León (CC) o Josefa Luzardo (PP).
Que cosas ¿no? Lo que es la fama y lo que es la realidad.
Y una última cosa. Yo he reconocido que casi siempre me equivoco. Pero aunque ello no me sirve de consuelo, creo que de ese mal tampoco escapan mis vecinos de la Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria cuando elegimos a nuestros alcaldes. Analizando la historia no escapa ni uno…
¿Estrategias y Propuestas de Viabilidad de Guaguas Municipales?
José Castellano Arencibia
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