La brecha digital es uno de los conceptos más extendidos en la Sociedad de la Información. Las políticas tecnológicas de los países están enfocadas en erradicarla basándose en unos indicadores de acceso principalmente. De esta manera, se entiende que se logra el desarrollo de la Sociedad de la Información ha medida que más personas, empresas y administraciones, poseen Internet y sus contenidos se encuentran online. Sin duda alguna es la primera piedra en la que hay que centrarse y en la que ya mucha gente trabaja en ello.
Yo quiero ir un poco más allá, aún cuando esta primera brecha sigue siendo lo bastante grande, y empezar a analizar lo que se va a convertir en otra brecha que habrá que “tapar” y que se hará más acuciante cuando la Sociedad del Conocimiento se desarrolle en base a un modelo 2.0: las habilidades.
Aunque suena paradójico, en una sociedad donde el conocimiento es la base de la productividad, el conocimiento individual no es lo importante, pues éste es muy pequeño en comparación con la totalidad. Lo importante son las habilidades para encontrar y compartir el de los demás y tener las capacidades de creación de valor a partir de ellos.
De esta manera, es necesario dirigir los recursos en lograr potenciar en los ciudadanos y empresarios esas habilidades activas necesarias en la Sociedad del Conocimiento. A este respecto, creo que la adapatación del modelo universitario al Espacio Europeo (EEES) se va a convertir en una oportunidad de indudable valor para desarrollar este modelo de profesionales y ciudadanos. Esta presentación de Juan Freire me parece clave para entender el camino a seguir. Sin duda alguna, todo un reto.
Usando un simil tecnológico muy apropiado de lo 2.0, en la Sociedad del Conocimiento lo importante no es el disco duro sino el ancho de banda de la conexión.
(publicado en www.eduwilliam.com)

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