Inicio > Blogs > El Colimador > Cursos sin recursos

15 de septiembre de 2006
Por Ana Criado
Por si no se han enterado: el curso escolar 2006-2007 ha dado estrepitoso comienzo, y por mucho que My Fair Lady adujera en su día que la lluvia en Sevilla es una maravilla, la OCDE rebate que en España la Enseñanza no levanta cabeza. A la mohína luz de un informe reciente, parece que vamos de estrellas en fracaso escolar (un 30% de los estudiantes españoles no termina la Educación Secundaria Obligatoria, frente al 12% en los demás países miembros) pero bastante estrellados en inversión educativa (4,3% del PIB, contra el 5,8% en la OCDE). Aunque el informe refleja que el sistema educativo español ha avanzado en los últimos años (la ‘ratio’ del número de alumnos por aula es más favorable que en la treintena de Estados miembros de la OCDE, por ejemplo), no llegamos al gasto por estudiante que aportan las arcas públicas de esos países, y el crecimiento del presupuesto educativo es inferior al crecimiento de la riqueza nacional, en tanto que el fracaso aumenta.
Parece lógico que así sea: a menor inversión, menor rédito. Como decían prosaicamente los Beatles, “the love you take is equal to the love you make…” Tanto das, tanto recibes. Pero es muy probable que la cuestión no sea únicamente de índole económica. Se trataría, también, de compartir esfuerzos en la absorción del alumnado procedente de la inmigración (esos colegios privados, tan suyos, ellos), de rejuvenecer unos programas patitiesos y unos contenidos curriculares astigmáticos, de incentivar a un profesorado cada vez más afecto de descrédito y desencanto, y (‘perhaps perhaps perhaps’) de recomponer una ciudadanía con una escala de valores altamente degradada (valga el oxímoron).
No debería existir motivo alguno (exceptuando el pecuniario, ya mencionado) para que un país como España, prototipo de una de las revoluciones sociales, políticas y económicas más balsámicas, venturosas y paradigmáticas, viajara en el furgón de cola en el tren de la enseñanza pública. Sin embargo los datos cantan, y cuestión sería de afinar el oído si no queremos seguir renqueando y arrastrando la pata de palo educativa. ¿Habría acaso que buscar el origen del desentono en la arbitrariedad con que las Comunidades Autónomas aplican la normativa de ámbito estatal, y al espíritu de campanario que da por bueno todo lo localista frente a lo universal (¡hay Contenidos Curriculares específicamente canarios incluso en el área de Educación Física!)? ¿Tendrá buena culpa de todo la propia transición, causante de que una generación de padres haya querido darles a sus hijos lo que ellos no tuvieron (tal vez el error fuera dárselo a cambio de nada)? ¿O la tendrá la cultura del ocio? ¿O el culto a la permisividad y la ley del mínimo esfuerzo? ¿O el desprestigio de la autoridad, interpretada siempre como autoritarismo? ¿O el papel multitareas que le incumbe al profesor-educador-psicólogo-animador-coleguita-domador? ¿O la democracia mal entendida, que ignora que la libertad termina donde etcétera etcétera etcétera?
Okéy, chamo. Va a ser eso, seguro: lo de etcétera etcétera etcétera.Carta abierta a un ex comunista o requiem por Augusto Hidalgo
Francisco González Tejera
Las muertes de los cayucos, una catástrofe humanitaria.
José Castellano Arencibia
Contradicciones de un Gobierno “socialista” y “progresista”
Antonio Hernández Lobo
Alegaciones enviadas a la Consejera de Sanidad en referencia a la modificaión del decreto 212/2005
Fabio Bovi
| L | M | X | J | V | S | D |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 |
| 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 |
| 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 |
| 22 | 23 | 24 | 25 | 26 | 27 | 28 |
| 29 | 30 | 31 | 1 | 2 | 3 | 4 |
Anúnciese con nosotros.