Inicio > Blogs > Me queda la palabra > ¿Cuando se pierde el juicio, loqueros, relojeros?

20 de julio de 2006
Por Sergio Hernández Hibrahím
Buena pregunta.
Decía León Felipe: “El sapo iscariote y ladrón, sentado en la silla del juez, repartiendo castigos y premios”. ¿No les suena? El ínclito George Bush, cuya torpeza personal es ya un paradigma de la idiotez, comentó ayer, creyendo que lo hacía a micrófono cerrado: “Siria tiene que obligar a Hezbolá a parar esta mierda”.
El “juez” Bush, que ha culminado la tarea histórica de los EEUU, de convertir el Derecho Internacional en unos zorros, que siembra ríos de sangre en practicamente todos los puntos conflictivos del planeta, pontifica sobre quienes son los buenos, los feos y los malos. Podríamos perfectamente volverle la oración por pasiva: “EEUU tiene que obligar a Israel a parar esta mierda”.
No lo hará, claro. Se han repartido los jirones de Irak, pero eso no basta. Sigan exterminando a los palestinos, erradicándolos de la faz de la Tierra. Hay que dar tiempo a terminar el trabajo de derribar todas las casas, de quemar todas las oficinas del Registro Civil, de aterrorizarlos y matarlos, a cuantos más mejor. El Palestino será, como aquella película, “El pueblo que nunca existió”.
Y los Hombres y Mujeres te ven y te dejan.
Te dejan, te dejan. Como me decía hace poco un acomodado representante de la patronal española: “¿Qué quieres que hagamos? Es el Imperio……”. El Imperio, el Eje del Bien.
¿Es esto un holocausto? ¿Cómo debemos calificarlo entonces, si no? ¿El genocidio es una cuestión de forma? No hay cámaras de gas, sólo misiles, tanques de guerra, cañones y metralletas. El fin es claro, una mortífera ecuación: la seguridad de Israel es igual a la desaparición de los palestinos de ese territorio, vivos o muertos. Así de simple, así de horroroso.
El Holocausto. El exterminio nazi que, en búsqueda del espacio vital, asesinó también, sistemáticamente, a millones de civiles polacos y soviéticos. Sólo en Bielorrusia perecieron cerca de un millón de civiles, sobre todo campesinos, asesinados mediante fusilamiento, apilando los cadáveres en las entradas de los pueblos, rociándolos de gasolina y quemándolos. Los comisarios políticos fueron objeto de una directiva especial de exterminio. A la vista de su credencial política personal, se les mataba inmediatamente sobre el terreno. No hablemos ya de los gitanos, homosexuales, republicanos españoles, que también fueron enviados a campos de exterminio. A los prisioneros soviéticos se les exterminaba por medio del hambre, sometimiento a experimentos y, también, mezclándolos con la gente que era enviada directamente a campos de exterminios. Tener un grado militar era siempre una agravante cara al cruel destino que les esperaba a los soldados del Ejército Rojo. Había que limpiar la tierra soviética y polaca, para que fuera ocupada por la sana sangre alemana. ¿No les suena esto de algo?
Pero este Holocausto terrible, en el colmo de la arbitrariedad, hoy es patrimonio histórico exclusivo de los sionistas, que lo utilizan como justificación de las barbaridades que están cometiendo en Palestina.
Los sionistas podrían alegarnos: “Nosotros no matamos a los palestinos en cámaras de gas, sólo los pasamos por las armas a tiros y bombas, derribamos sus casas, destruimos sus oficinas administrativas públicas y construímos muros herméticos e insalvables”. Para que mueran o huyan al extranjero, debería añadirse. Palestina es una caldera hirviendo y esto no es responsabilidad de Herbolá.
Quién origina la causa es responsable del mal causado.
¿Qué pasa? ¿Hemos perdido la memoria? ¿Es que tenemos que hacer muecas espantosas, desesperadas, para que el mundo se voltee? Esa cordura lívida, cadavérica, que vampiriza a una comunidad entera en nombre de la Gran Israel, ese invento para cretinos adocenados……..¡Ay, León Felipe! ¡Todo el mundo está cuerdo, terrible, monstruosamente cuerdo……!
Carta abierta a un ex comunista o requiem por Augusto Hidalgo
Francisco González Tejera
Las muertes de los cayucos, una catástrofe humanitaria.
José Castellano Arencibia
Contradicciones de un Gobierno “socialista” y “progresista”
Antonio Hernández Lobo
Alegaciones enviadas a la Consejera de Sanidad en referencia a la modificaión del decreto 212/2005
Fabio Bovi
| L | M | X | J | V | S | D |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 1 | 2 | 3 | 4 | 5 | 6 | 7 |
| 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 |
| 15 | 16 | 17 | 18 | 19 | 20 | 21 |
| 22 | 23 | 24 | 25 | 26 | 27 | 28 |
| 29 | 30 | 31 | 1 | 2 | 3 | 4 |
Anúnciese con nosotros.