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27 de julio de 2008
Por Armando Quintana
El sufrimiento humano no tiene explicación. La pérdida de una vida de forma accidental tampoco. Las razones no valen, los sentimientos se hacen presentes. El derecho de todos y de cada uno a vivir, y a vivir de forma digna es lo primordial. Las muertes recientes, en estos últimos días, de seres humanos en su intento por arribar a las costas canarias nos lo pone de manifiesto.
Ochenta personas, la mayoría de ellos inmigrantes subsaharianos, nos hemos reunido el sábado por la tarde en un parque público para, reflexionando en silencio qué sentido tiene nuestras vidas, con una vela encendida rendir un homenaje a las personas que han muerto llegando a nuestras costas, sin saberlo aún posiblemente quienes les parieron.
Cada uno de nosotros portaba la vela en sus manos, el viento soplaba, había que darle soco con las dos manos para que la vela no se apagara. Se apagaba y la volvíamos a encender. Como la vida de los que han muerto, como la vida de cada uno de nosotros: una lucha continua frente a las dificultades para intentar vivir con el ritmo y el paso adelante. Es comprensible que en esa lucha muchos intenten cruzar el océano para llegar a un sitio donde se vive mejor. Lo es también que arriesguen su vida, porque ya están medio muertos donde viven. Lo que no es comprensible es que todo esto no sea un mero fruto del azar, sino que detrás todos descubramos impasibles un sistema estructural que sigue organizando nuestro mundo en dos categorías: unos que podemos vivir bien, otros que se ven obligados a vivir mal.
Juan Francisco Santana Domíngu: No debemos dejar apagar las velas que defienden el derecho de todos los seres humanos a vivir mejor, alumbrando la difícil travesía que a muchos de nuestros hermanos africanos les acerca a lo que consideran un mundo con más salidas. Este mundo les debe proteger, acoger, darles soluciones para que no arriesguen sus vidas en el hambriento océano. ¡Mantengamos siempre las velas encendidas! Muchas gracias Armando.
CAIA CANTARELLI: Armando... creo q x desgracia HOY el planeta se divide entre los q tienen DEREHO A TODO Y AÚN MÁS... y los q NO TIENEN DERECHO A NADA. Algunos tampoco TIENEN DERECHO A NACER (PERO ESO YA ES OTRO TEMA!). ¿Se habrà borrado del planeta la empatìa? Vamos Humanidad: què harìas tú, en tu paìs de origen, sin techo/sin trabajo/sin derecho a la salud ni la justicia? Confièsate frente a tu espejo cada mañana, la repuesta a mi pregunta...y luego decide!
Estamos YA en los umbrales de una lucha sin cuartel para que se comprendan los tèrminos COMPARTIR-EMPATÍA-DERECHO A VIVIR EN DIGNIDAD. Te felicito por tu aporte infatigable en esta lucha.
Si Dios me presta salud y fuerza, tampoco yo he de claudicar en favor de los que emigran sea cual sea su color y credo.
CAIA
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