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01 de julio de 2008
Por Agustín Mora
Hace unos meses yo enviaba una nota a la que llamé “Hasta luego”. Evidentemente resultó ser así porque fue un hasta luego. Y regresé y seguí con los comentarios y con las ansias de incorporar información y conceptos diferentes a los que los medios comerciales nos tienen acostumbrados para adocenarnos.
Hoy, me veo en la obligación ética de escribir otra nota que llamaré… “Hasta que pueda”. Si aquél “Hasta luego” no significó una despedida real porque yo así lo imaginaba, este “Hasta que pueda” va reduciendo mis posibilidades de seguir en la brega.
En poco más de seis meses me deben volver a operar de un cáncer que se inició en la boca (mi lengua pecadora) y que se extendió al cuello, zona izquierda. Me extirparon no sé cuantos ganglios porque el cáncer no se quedó calladito en mi maldita lengua. Seis meses después no solamente no se quedó callado, sino que se buscó (la “rusca” de novela de “La sonrisa etrusca”) más zona donde atacar. Y ahora se me cobijó, buscando negro amparo, en el lado derecho de ese cuello ya indefenso. Me vuelven a intervenir ese lado para ver si la magia de los adelantos medicinales tienen éxito (cosa que dudo…).
Esta nueva intervención se producirá en breve con lo cual… ya quedo reducido a la mínima expresión porque, para más Bush, no hay demasiadas posibilidades de éxito.
Me vuelvo a callar, amigas, amigos, compañeras y compañeros. Ahora mi lucha no puede ser la “Europa infame”, “La ilegalidad” o, lo más cercano en el tiempo, la cosa de la Eurocopa y mi “Ra, ra, ra”. Ahora mi lucha es ganar tiempo al tiempo y sobrevivir a una guerra (que no batalla) que es más fuerte que yo.
Muchísimas gracias a todo el esfuerzo, cariño, comprensión y solidaridad que me demostraron. Ustedes van a seguir con su esfuerzo y trabajo de denuncia, de reclamo por la justicia. Ese digno y hermoso trabajo de no callarse ante ninguna injusticia, de denunciar todo lo que sea denunciable. Y yo voy a estar con ustedes. Siempre.
Como dice un viejo amigo mío… “hasta el próximo cruce de caminos”.
Un abrazo solidario y combativo desde mis carencias.
Antonio Fernández Romero: No nos conocemos, pero te deseo mucho ánimo. Nada está predestinado, ni nada está perdido. No hay enemigo fácil, pero tampoco enemigo que no se pueda tumbar. La generosidad y la solidaridad lo curan todo.¡Hasta la victoria, siempre!
Paula Gómez: La gente generosa es diferente hasta en los trances más duros. La dignidad y fortaleza con que el autor de este artículo afronta su lucha, es no sólo conmovedor -no somos de hierro- sino un ejemplo que sólo los milicianos de causas nobles pueden dar. ¡Salud!
Lectora de siempre: Tal como ya se lo dijeron Agustin, la gente buena, y generosa, es diferente en estos trances tan díficiles. Usted ya ha ganado no una sino muchas batallas y su fortaleza, su tesón y sus ganas de seguir en la lucha, lo harán ganar de nuevo... Sus lectores lo necesitamos.
Armando Quintana: ¡Chapeau¡ por tu testimonio en la enfermedad, por tu lucha de siempre, por tu constancia. Nada de eso puede olvidarse ni dejar de tener fruto. Salud
Juan Francisco Santana Domíngu: Mi queridísimo amigo: Como seguidor tuyo, de tus diferentes comentarios me he quedado siempre sorprendido por tu claridad, y hoy muchísimo más. Hace días que no entraba en este interesante foro y me encuentro con este escrito. Sólo quiero que sepas que tu voz ha sido, y seguirá siendo, la del otro punto de vista: valiente, en gran medida solitaria, social, la voz de los sin voz. Te digo que los que hablan y escriben como tú siempre lo haces, no se puede acallar, así que a luchar, como es típico en ti, y a vencer esas piedrecitas, aunque en este caso son teniques, que estoy seguro que sabrás sortear. Un fortísimo abrazo.
Agustín Mora: Gracias, amigas y amigos por sus comentarios.
Antonio... siempre fue mi lema no rendirme nunca con lo cual comparto ese ¡Hasta la victoria siempre!
Paula... la generosidad debiera ser un atributo del género humano. Tú lo tienes y con saberte como miliciana de la vida... ya estoy feliz.
Lectora... las ganas de seguir en la lucha a veces no caminan de la mano con la propia vida. El cariño que desprenden tus palabras me embriaga. Pero la realidad no admite otra cosa que confrontación. En ello estoy. Ojalá y pudiera seguir. Ahora sé que mi granito contribuyó a construir otro mundo que DEBE SER POSIBLE.
Armando... (ese tendría que haber sido mi nombre por gusto de mi madre... pero no pudo ser), estamos aquí, así lo creo, justamente porque pensamos que la sinceridad debe ser primordial, porque la lucha nunca puede relajarse y porque, aunque nos "jubilemos" siempre habrá algo nuestro que sembró futuro.
Juan Francisco... en ti siempre encontré la humanidad, la humildad, el coraje y la sensibilidad que tanto falta en este mundo para que este mundo sea mejor. Gracias, compañero, por tus comentarios a mis notas que, sí, intentaban apartarse de esas mentiras que, a fuerza de ser repetidas, consiguen aparecer como verdades. Desde tu trinchera, desde tu espacio de opinión, nuestras islas y el mundo entero pueden tener la seguridad de sentirse con más vida, tolerancia y amor. Seguiré luchando pero, con personas como tú, mi ausencia no se va a notar. Fortísimo abrazo abrazo para ti.
Y, bueno, decirles que ese cruce de caminos se podrá o no se podrá dar. En cualquier caso... decirles que me siento orgulloso de este medio, de sus redactores, de sus colaboradores y de sus lectores. Mi familia entrañable aumentó con ustedes.
Gracias.
Fátima Díaz: Agustín qué claridad y dignidad. Juan Manuel Serrat (que también afrontó esta enfermedad) decía en una entrevista, que lo realmente importante no es lo que nos sucede a lo largo de la vida, sino cómo lo decidimos afrontarlo cada uno de nosotros. Eres un ejemplo de lucha y claridad ante tus circunstancias, admirable!!. Un fuerte abrazo.
Agustín Mora: Gracias, Fátima por tus palabras. Supongo que afrontar con un mínimo de dignidad (que no de entereza pues siempre hay algún bajón) las adversidades, debe estar dentro de los valores que aquí y en otros foros defiendo. Y cuando hablamos de lucha, debemos hacerlo en todos los conceptos, incuso a título particular. Dicen las Madres de la Plaza de Mayo que la única lucha que se pierde es la que no se libra. Estoy de acuerdo con ellas.
Un abrazo grande.
Margarita estevez falcon: Tu nombre, tu sentir y tu gran esencia de fiel luchador, siempre ha estado con tu buen hacer y decir en las páginas de los periódicos que se comprometen en acercarse a la verdad, denunciando y analizando cada una de las atrocidades en las que el sistema nos ha ido metiendo y con la certeza de que otra sociedad y mundo es posible. Hoy compañero, camarada y amigo que tantas luces de justicia y de reivindicación has encendido en nuestro pensar, en nuestra lucha, deseo que todas se unan para llenarte de fuerza, valor, esperanza y continuidad. Además querido Agustín, queda un reto por ver, La Tercera.
Un fuerte abrazo combativo
Marga
Agustín Mora: Gracias, Marga, por esa opinión que tienes de mi. Creo que cada cual, en su condición y según sus posibilidades, hace lo que debe en conciencia. Y cuando digo conciencia no me refiero al concepto religioso, sino a la capacidad de rebelarse ante las injusticias, las mentiras de los poderosos y la impunidad con la que las minorías masacran a las grandes mayorías.
Te he conocido, fugazmente, en persona y me cautivó tu gran personalidad y compromiso. Eso es motivo más que suficiente para seguir en la lucha y... siii, seguir trabajando para que el reto deje de ser utopía y se convierta en una realidad... La Tercera.
Un abrazo grande.
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