Inicio > Blogs > Así está el patio. > Atajos

19 de junio de 2008
Por Daniel Bautista
A poco que uno encienda el televisor últimamente, comprobará que proliferan en el dial los concursos de talentos. Ya sea en Cuatro, Telecinco o en la televisión estatal se encontrarán con las “operaciones triunfo” de turno, llámense éstas Fama, Tú sí que vales o Tienes talento. Ahora bien, y eso es lo peor, aunque ignoren el dial se encontrarán con la misma programación en boca de los jóvenes y no tan jóvenes, que dialogan y discuten sobre lo que en esos programas acontece, y que imitan a los protagonistas de aquéllos, los idolatran y veneran; o puede que ni siquiera eso, también los hay que se burlan de ellos, a pesar de dedicar muchas horas a verlos.
Todos esos formatos suponen un atajo a la fama o al dinero que, a menudo, confunden sus concursantes con un acceso al mérito o a la excelencia. Alguien debió explicarles en su momento que lo primero y lo segundo poco tienen que ver con lo tercero y lo cuarto. Es más, es una sociedad tan “friki” como ésta a menudo son conceptos que se contradicen. Por desgracia, ya es habitual que los personajes más patéticos sean los más conocidos, habida cuenta de que la imbecilidad reina a sus anchas en la pequeña pantalla – otro mundo es, por suerte, el de la radio y el de la prensa escrita; obviando alguna santa sintonía que ustedes ya se imaginan -.
Especialmente horroroso me resulta en particular el concurso de Cuatro dedicado a la formación de bailarines, que a causa de su éxito cada vez mordisquea más espacio en la cadena. Ésta parece haber encontrado un filón. Si cabe, Fama supone una vuelta de tuerca más al formato de Operación Triunfo. Probablemente la danza es una de las disciplinas – o artes- que con menos naturalidad encajan en un formato de concurso de reality show, o como quieran que hayan denominado a este tipo de programas. La formación de un bailarín es larga y extenuante, y su actividad la desarrolla en un relativo anonimato. No se conoce en general a los intérpretes brillantes, menos aún a los de clásico y contemporáneo. Si acaso se tiene conciencia de aquéllos que saltan a las portadas de revista más por sus méritos en la presa rosa que sobre el escenario.
Con todo eso, una productora se ha atrevido a programar en cuatro meses una escuela de danza con objeto de lanzar a la fama a varias decenas de jóvenes. Algo más de un trimestre de trabajo es algo irrisorio en el cómputo del desarrollo de cualquier disciplina artística. Más aún si se tiene en cuenta que pretenden adoctrinarlos en varios estilos de danza. Ese tiempo es un suspiro en la carrera del artista, por escaso resulta irrelevante. Si hay en ese programa buenos bailarines será porque ya lo eran antes y, es más, quizás algunos lo fueran ya mejores que los profesores que ahora les imparten clase.
Aún así, lo peor de todos estos concursos es la hipocresía. Los jueces o profesores a menudo sermonean a los participantes acerca de cuánto hace falta el esfuerzo y la constancia para conseguir el éxito. No advierten o no quieren advertir que el mismo contexto en el que están insertos les contradice. Representan a una organización que aúpa a los mediocres a un éxito inmerecido en unos pocos meses y con pocas contemplaciones. En definitiva, la todopoderosa televisión abre un atajo ilícito en el tortuoso camino de hacerse un nombre – o simplemente un hueco – en el mundo artístico.
En principio parece que poco pueda importar lo que hagan en esa dimensión paralela que es la televisión. La mayor parte de los concursantes vivirán una vida pública fugaz y más relacionada con el mundo de la prensa rosa que con el artístico. No obstante, el problema de los atajos es otro, y no sólo el de los atajos televisivos, sino el de todos, cualesquiera que fueran: premios literarios que ensalzan a escritores mediocres, plazas de universidad que se conceden por razones endogámicas, los típicos enchufes en la administración pública y hasta ver que para el hijo del jefe hay una escalera mecánica mientras que tú te tragas los peldaños a dentelladas. Todo ello no hace sino fundamentar la perspectiva de un mundo lleno de mañas y embustes, de caminos escondidos en el bosque que facilitaran la victoria en la misma carrera a aquellos que hagan trampa, que tengan un poco de suerte o que hayan untado a los jueces del concurso.
Esa idea germina cada vez con más éxito en nuestra sociedad. Poco importa el esfuerzo si, al fin y al cabo, existe la posibilidad de presentarte a un casting que – basándose dios sabe en qué criterios – te aupará a la fama. La gente acaba más preocupada de conocer gente o de hallar una oportunidad de oro en medio del bosque que de labrarse su camino en la senda a fuerza de trabajo.
Los atajos acaban menoscabando el esfuerzo de aquellos que no los toman, vulneran la voluntad de éstos a base de injusticias, mientras que contemplan que a otros que son menos capaces se les premia por poco y se les eleva únicamente porque son rentables para la televisión. En tanto, otros muchos languidecen en conservatorios, sometidos a horas y horas de dura disciplina, mientras intentan hacerse un hueco luchando contra la tentación de ir a caer en las garras de los tejemanejes de la televisión.
Lo que es prácticamente seguro es que cada vez habrá menos de estos últimos y más de aquellos primeros, porque en un mundo donde se privilegia la fama y el dinero sobre el mérito o la excelencia, es probable que quienes sientan tendencia hacia la música o la danza acaben más profesionalizándose en presentarse a casting de televisión, que viviendo una odisea por los escenarios de medio mundo para aspirar a bailar bajo las órdenes de Nacho Duato – cosa que, a decir verdad, ya no conseguirá ninguno de los participantes de esos concursos de televisión en su vida -.
ACCIDENTE AÉREO DE BARAJAS O LA ROTURA DEL PREVISIBLE FUTURO
Manuel Fernández Sarmiento
Crónicas de Estambul (VII): El Bósforo (I): El Palacio Dolmabahçe
Marta Leonor Vidal García
¿Estrategias y Propuestas de Viabilidad de Guaguas Municipales?
José Castellano Arencibia
| L | M | X | J | V | S | D |
|---|---|---|---|---|---|---|
| 28 | 29 | 30 | 31 | 1 | 2 | 3 |
| 4 | 5 | 6 | 7 | 8 | 9 | 10 |
| 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 | 17 |
| 18 | 19 | 20 | 21 | 22 | 23 | 24 |
| 25 | 26 | 27 | 28 | 29 | 30 | 31 |
Anúnciese con nosotros.